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Mis Labios de Rojo Carmesí III - Diario de una InfidelidadCategoría: Sexo infieles

Por Carmelo Eduardo | 2014-07-23 18:30:09 | 0 comentarios

Tomé el diario de María, no me atrevía a abrirlo porque sentía que era una invasión brutal a su intimidad, y aunque fuese yo su marido no tenía derecho a hacerlo. Si ella escribía cosas, ideas, sentimientos, experiencias, secretos en éste, ¿qué derecho tenía yo para abrir su vida de esa manera? No sé si fue la curiosidad, o fue la sospecha, tal vez la excitación misma, el momento me llevó y entonces lo abrí justo en la página menos afortunada.

Ahí encontré un relato llamado “Jimy, fuimos fruta prohibida” el cual desnudaba una parte de la vida de mi mujer, la cual narro a continuación.

Jimy, fuimos “fruta prohibida”

Tuviste la osadía de introducirte una mañana en mi departamento, sin aviso alguno, sin tocar siquiera el timbre, me tomaste por sorpresa, fui tu presa; así fue como te introdujiste en mi vida privada y sobre todo en mi cuerpo. Tuviste las agallas y las pelotas para hacerlo, te lo reconozco y me congratulo por eso, lo cual sin duda me atrajo mucho hacia ti.

Me lanzaste de reojo una mirada lasciva muy penetrante. Al principio me hice la desentendida, pero llegó el momento en que no podíamos fingir nuestros deseos, y ahí fue cuando te dije:

-Jimy, Jiiim...yyyyy .... se hizo el silencio, hubo una pausa y continué diciendo:

-Jimy, lo que tú deseas no te pertenece.

Y es que las ascuas de tus pupilas me quemaban la piel. Tu mirada te traicionaba y te delataba, hasta que ésta alcanzó mis ojos y ambos sentimos cómo el deseo se posesionaba de nuestros cuerpos, al grado que ya no obedecían nuestras voluntades impuestas por la decencia, la cordura y la razón, sino que el deseo empezaba a dominarnos.

Mi piel no tardó en responder ante tu mirada.... mi pecho se dilató, mis pobscuros ezones se erizaron provocando en mi un escalofrío que sacudió todo mi ser; me impregné de cada movimiento de tu cuerpo, todo era para mí un estímulo, hasta tu sonrisa burlona. Te gustó saberme vulnerable a ti, por primera vez pude percatarme de que tal vez sí te pertenecía, aunque fuese por un instante, aunque fuese una sola vez. Lo deseábamos mucho.

Tu mirada, Jimy, calaba, quemaba profundo, traspasando la piel por donde iba pasando, logrando respuestas indiscretas en mi cuerpo que no te pasaron inadvertidas... Abrí mis ojos lo más que pude, mis fosas nasales se abrieron, me mordí un labio y mi parte más íntima, mi pepa, comenzó a papalotear, empecé a sentir ese cosquilleo incontrolable que me domina y entonces, ya rendida, al igual como el boxeador cuando se sabe derrotado, “tiré la toalla” hasta que ésta cayó a mis pies, dejándome indefensa ante ti y mostrándote mi desnudez completa. Tus ojos se clavaron en mi estrella negra, ese agujero absorbedor que deseaba comerte todo; me sentí impúdica e invadida, me la cubrí con mi mano izquierda y mis tetas las cubrí con mi mano derecha, pero no podía hacer nada, estaba a tu merced, a tu antojo. Apartaste las manos de los lugares que reguardaba para verme desnuda a plenitud, y luego manoseaste mis partes más íntimas, mis tetas, mi puchita y mis caderas, hasta arrancarme un (AAAaaaaahhhh, AAAAAaaaaaaaahhhh, AAAAAAaaaaahhhhhhyyyyyyy yyyy!!!!) al experimentar un orgasmo… Era tan solo el inicio, luego me giraste bruscamente, con autoridad, era ya tu prisionera y podías hacer conmigo lo que quisieras, estaba a tu disposición aunque no fuese tuya, aunque fuera de Carmelo.

Pude notar tu cálida respiración agitada cosquilleando mi nuca... tus manos como si fuese unas enormes tenazas estrujaron gozosamente mis tetas, mientras mordías suavemente mi nuca... de la misma forma que un semental cuando se sabe poderoso, mordisquea el cuello de su yegua para demostrar quién manda en ese momento... y tú Yimy ya mandabas en mis adentros.

Me obligaste a inclinarme, para entrar en mí sin contemplaciones... uuuuuummmmmmmmhhh JJJimmmmyyyyy!!!!... no te costó demasiado penetrarme... y es que tu tamaño... y el grosor de tu miembro erecto, qué grosor y qué dureza, y que dulzura... y yo también estaba tan lubricada que aún con tu enorme tamaño invadiste mi cuerpo sin mayor dificultad...lo metiste hasta lo más hondo de mis entrañas, así lo logré sentír en toda su dimensión; tus grandes pelotas de hierro alcanzaron mi puchita; así fue realmente como tomaste mi cuerpo a placer.

Tus embestidas aumentaron de ritmo y de intensidad; igual que nuestros jadeos, tu verga entraba y salìa de mi puchita, yo de espaldas a ti pero te sentìa en toda tu presencia, me estabas cogiendo y haciendo tuya. Todo se aceleró; envueltos en un torbellino de sensaciones, tus pelotas rebotaban como si estuviesen en una cancha de frontón, golpeteando mis partes íntimas, en un movimiento de vaivén con una perfecta cadencia que se aceleraba rítmicamente.

Yo jadeaba y gemía como perra, totalmente empalada; pedía clemencia por un lado, pero por otro lado quería más, quería sentirte mucho más adentro, que invadieras todo mi ser, en cuerpo y alma, te suplicaba, te imploraba:

-Ayyh!! Jimy cabròn, dame máááássss duro mi amor!!!! Quiero máááássss papacito !!!!

Yo estaba totalmente perdida mientras que tú respondías como un verdadero garañón. Te portaste a la altura de las circunstancias. No necesitaba que me trataran como una dama, lo que quería era que me trataran como una ramera, y lo lograste, sacaste de mi a la puta que llevo adentro.

Y así seguimos, dale que dale, unidos en el ritmo de la naturaleza misma.........y yo seguía gimiendo e implorando:

“Uuuhm, sííí, ssíííh, sssííííííhhh…” ante cada embestida suya. Era tanta mi desesperación que inconscientemente llevé una de mis manos hasta mis intimidades para acariciarme.

-Cabróóóón !!!! - - grité al sentir como derramabas con derroche abundantes chorros de lava que quemaban mis entrañas, al tiempo que mi cuerpo se estremecía y temblaba frenéticamente desatando en mi cuerpo mi propio torrente de pasión hasta convulsionar y casi perder el sentido y el conocimiento... mi concha quedó empapada y embadurnada de leche. Fue sensacional.

-¡¡Zorrraa!!... -¡¡Putita mía!!... me dijiste en forma dulce, pero burlona a la vez, jijiji.

-¿Ves cómo sí me perteneces?...

Es cierto, me entregué a ti, me tomaste y te pertenecí, sin lugar a dudas; algo me decía que también hacías de mi vida tú pertenencia. ¡Pero no GJomy!, tú bien sabes que somos frutos prohibidos, ambos sabíamos que aquella iba a ser la primera y la última vez (debut y despedida)... no podía ser de otra manera, aunque quisiéramos alargar nuestro encuentro por toda la eternidad. Al fin y al cabo, en realidad, ni tú ni yo nos pertenecíamos el uno al otro, teníamos otros dueños a quien rendir cuentasm y que ambos conocíamos ampliamente.

Y así permanecimos unos instantes unidos, pegados, abrazados, entrelazados el uno con el otro sin querer separarnos... besándonos y acariciándonos, recorriendo nuestros cuerpos ahora con dulzura y mucha ternura, así continuamos hasta que nuestras respiraciones recobraron el ritmo normal. Entonces comprendí que el acto se había consumado a plenitud; tú te levantaste y te separaste de mí, me cubriste con la toalla, y después de besarme larga y profundamente por última vez, de despedida, desapareciste de mi vista dejándome extasiada. Me hiciste sentir una mujer realizada. Eras ya el tercer hombre en mi vida: Tony quien me desvirgo salvajemente, Carmelo mi marido y ahora tu Jimmy, ahora eras tu quien me tomaba y me hacias tuya. Que delicia y que placer.

Su último párrafo en ese relato diario decía:

En la madrugada del día siguiente, al despertar junto a Carmelo me pregunté a mi misma: ¿Sueño?… ¿Todo fue un sueño María?… Confundida y extrañada me levanté, oriné en el baño, me vi al espejo, y nuevamente surgió el cuestionamiento, segura María, segura que… ¿Fue sólo un sueño?...ó ... Jimy... Jimy, Jimy, musité dulcemente tu nombre en varias ocasiones. Jimy, Jimy y me percaté que en mis entrañas, donde el día anterior habías dejado constancia de tu hombría aún resguardaba tu viscosa virilidad. Asi fue Jimy papacito.

Pero, cómo ver a la cara a Inocencia .... la comadre, no voy a tener el valor de sostenerle la mirada.

Dejé el diario en su lugar, aquello había sido una invasión a la intimidad de María, violé el derecho a su privacidad, ese derecho que tiene toda persona aun estando casada, y por eso me sentí culpable y avergonzado; al mismo tiempo que me encontraba en shock, pues aunque sabía que mi mujer me había sido infiel nuevamene, ahora con otro hombre. No esperaba encontrar lo que encontré en esa parte de su diario, Jimy mí compadre. María nunca lo supo, me refiero a que encontré su diario y leí sobre su encuentro con Jimy, e Inocencia nunca lo supo tampoco, me refiero a la infidelidad de nuestros conyugues.

En su último párrafo decía:

Carmelo, Suerte que vos no leés este diario, mi cielo, sino te enterarías de cada cosa… pero si María dejó el diario a mi alcance, fue tal vez una forma de confesarme sobre sus infidelidades. Nunca volví a tomar su diario.

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la niña de los dulces 3Categoría: Sexo primera vez

Por antonio | 2014-07-23 18:01:39 | 0 comentarios

La niña de los dulces 3.
Continuo con el relato, ese dia pase por el mercado y le compre un par de pantaletas y unos tines de su talla, pensando en que cumpliria su palabra.
Mi patron se fue como a medio dia y pense que me habia vacilado la niña y que ya no regresaria, pro no fue asi serian un par de horas después, ella llego corriendo y con sus dulces en la mano, me dijo que si le podia comprar un elote, el cual estaba afuera del local, sin pensarlo los pedimos y nos metimos al interior a comernolos, ella me decia que queria que le ayudara o que hacer, le dije primero que le habia comprado algo, y ella se paro gritando que si era una sorpresa, le dije que si, que cerrara los ojos y estirara las manos, ella se subio a la silla y cerro los ojos y estiro las manos. Le puse un calzon en la mano y los tines en la otra, ella abrio los ojos y me dijo que estaban ben bonitos, y me pidio que si le ayudaba a ponerselos, asi lo hice le baje el calzon roto roto, y tome el nuevo y ella levanto primero una pierna y luego la otra, y se subio el vestido, mostrandome su vagina lampiña y me pidio si le volvia a hacer lo del otro dia, tome una toallitas y procedi a limpiar sus piernas y su vagina, la cual estaba sucia. Le pedi que se volteara y ella asi lo hizo y se agacho, dejandome ver sus nalguitas, procedi a limpiarlas perfectamente, y me puse a lenguetear nuevamente, le fui metiendo un dedo por su colita y ella solo abri mas sus piernitas para que yo siguiera haciendo la limpieza, ella de reojo mirando por debajo de su vagina, me pregunto que si tambien le gustaba eso que yo hacia, le dije que si y ella al sentir un dedo en su colita solto un suspiro y dijo que se sentia mas rico, empece a meter y sacar el dedo, hasta que le fui metiendo dos, ella respingaba de placer, y me pedia que siguiera que no parara por favor, asi le dilate su colita, y le dije que li iba a doler un poco, ella no dij nada. Y como casi estaba a mi altura por la silla, me saque mi pene y se lo puse en la entrada de su cola, ella me pregunto que si le iba a entrar todo lo que yo tenia, le respondi que si pero que me habisara por si le dolia para parar. Asi que le puse en la entrada y con ayuda de aceite mennen que ya habia comprado, la lubrique, y poco a poco se la fui metiendo, ella por momentos queria retirarse haciendose para adelante, pero yo la jalaba hacia mi, me tarde mucho porque lo fui haciendo con mucho cuidado, ella decia que le gustaba mucho y que siguiera, con ayuda de mas aceite lubricante, se puso bien facil para su penetración y en una de esas que la inserto ella pegando sonoro grito de placer, la deje un momento para que se acomodara y la gozara, ella empezo a moverse como toda una experta y le segui el movimiento de mete y saca, a ratos se la metia por su vagina y luego volvia a meter por su colita, que para esa situación ya estaba bien dilatada y abierta, la cual le entraba y salia como en su casa, después de rato me vacie en su colita coloradita, y se la deje ahí por unos instantes, ella decia que estaba muy cansada y que tenia mucho sueño. Me safe y me limpie la caca que tenia en mi verga, y a ella la limpie perfctamente con ayuda de las toallitas y el aceite. Le acomode su calzon, el cual encajaba perfectamente para su talla. La sente y le puse los tines y sus zapatos, los cuales ya estaban bien rotos. Le pregunte si le compraba unos, su abuela se enojaria, y me respondio que preguntaria mas tarde que llegara con ella. Me pidio si la podia dejar dormir porque estaba my cansada. Acomode unas cajas, y unos trapos limpios que estaban por ahí y se acomodo, la tape con mi sueter y ella se voltio y se perdio rapidamente en el sueño, yo con mucha suerte casi no llegaban clientes a pedir algo.
Ella se movia mucho porque se veia que no se acomodaba y en una de esas, ella abrio las piernas para dejar ver bien sus pantaletitas nuevas y sus bellas piernitas morenitas, me acerque y le quite su calzon, ella seguia bien dormida, saque mi telefono celular y le estuve sacando algunas fotos de ella, sin tomarle la cara. Volvi a ponerle su calzon y la deje dormir un rato. Después de una hora aproximadamente que llega mi paton y que la mira ahí, se extraño que estuviera ahí, le dije que me pidio permiso para hacerlo, porque si no lo habia hecho en la calle. El se tuvo que retirar un rato después, me dijo que tuviera cuidado con esta niña, le dije que no habia ningun problema y el se retiro, sin imaginar ya todo lo que habiamos hecho ya.
CONTINUARA::::
Espero sus comentarios a mi correos es ingratoabc@yahoo.com.mx

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HD85512b/Planeta. ZH. Cap.11 – El Enviado, El Técnico y mi destino.Categoría: Novela rosa

Por Hutor | 2014-07-23 05:04:47 | 0 comentarios

Mantuvimos la postura, parecía asombrosa la conversación en medio de un polvo, sin embargo no era anormal, mi madre me dijo que el lugar para hablar era la cama, desnudos, las mentiras tienen su dificultad, aunque eso me hizo pensar que mi madre tuvo marido.

- Amo, acaba, el tiempo se ha terminado – Dijo a la vez que su vagina cobró movimiento.
Sentí como mi penetrador era rodeado y abrazado, luego ese temblor extraño y me corrí sin darme cuenta, fue como un destello en el penetrador y me dejé llevar, Tyu movía su vagina más despacio.
- Amo, no le saques, sentirás placer una vez que termines de vaciarte dentro de mí.

Tyu mantenía su postura con la pelvis levantada y comenzó a moverla despacio, era un leve empuje y movimiento lateral, parecía que estrujaba el glande y fue cuando sentí algo diferente, ese gustillo posterior a la eyaculación se mantenía.

La viuda a la que robé el casco de su marido muerto en la estratosfera, no me había olvidado, y cuando crecí un poco más, se cobró el casco, me la recordó debido a que cuando terminamos, ella siempre me lavaba, y aprovechaba para hacer algo parecido, el limpiador que ella utilizaba me parecía lubricante más que un gel, y lo que hacía era prolongar ese estado de excitación, algunas veces se acercaba peligrosamente al malestar, ella sonreía observando mi rostro, soy un libro abierto, esta joven viuda lloraba mucho la pérdida de su marido muerto en combate.

Vi algunas fotografías del aviador muerto, el avión que no lo era, poco quedaba de las formas antiguas de los aviones, el Buttres disponía de un diseño inquietante de afiladas formas y lo que llamó mi atención fue la parte baja del avión, una pieza circular parecía unir el tren de aterrizaje, diría que protegerlo, el tren de aterrizaje era un fino colchón de aire, no se llama así, incluso servía de escudo térmico para la reentrada en la atmosfera, pero no recuerdo las palabras de su viuda, ella si conocía el avión a la perfección.

Pienso en un rodomo de los antiguos AWACS, la viuda parecía aferrarse al recuerdo del Buttres, su marido hablaba muchas cosas de él, le profesaba una forma de amor metálico, nunca se me ocurrió pensar en algo parecido.

Pero estoy equivocado, en la década de los 80, hubo una incursión nocturna de F-111 a Libia, partieron de la roca y solo se perdió un solo avión, la madre del piloto desaparecido contó algo parecido a los periodistas que se interesaron por saber cosas del piloto, su hijo.

Dijo que amaba a su avión, que parecía tener un extraña relación, supongo que será una conjunción, humano-metal, nunca experimenté nada con las armas, en combate ocurre algo parecido, aunque no es igual, cuando pierdes algún arma de las que llevas, parece que te falta algo y no sirve que se la quites a un enemigo.

Parece que ese colchón de aire servía para muchas cosas, incluso para detenerse encima de la capa de la atmosfera, incluso se permitían el lujo de cambiar armamento entre varios Buttres, unían el tren de aterrizaje formando una isla en la capa de la atmosfera, y desde allí partían como interceptores, su mayor enemigo eran los trozos de asteroides que eran lanzados a la tierra, el enemigo era desconocido, estaba codificado como “Amenazada invisible".

Cuando ese enemigo se dio cuenta que sus proyectiles no impactaban en la tierra, se movieron, entonces ellos acompañaban a los asteroides, escapaba a la imaginación humana, naves escoltando a piedras, aunque tampoco es como digo, había detalles increíbles de esa amenaza invisible, lo más desconcertante fue lo que descubrieron entre los edificios y ciudades destruidas, oro y una aleación metálica que no supieron descifrar pero si utilizar ya que en pruebas de balística demostraron su poder.

La llamaron disco estelar no tripulado. En principio si llevaba la capsula eyectable, pero luego se dieron cuenta de que ese disco era un arma defensiva, no ofensiva como querían otros oficiales del mando aeroespacial. Sin embargo, un teósofo les dejó sin ideas ante su revelación, redactó un informe en el cual ponía de manifiesto que el enemigo sabía lo que hacía, el precio del oro cayó en picado y los mercados sufrieron tal conmoción que nunca se recuperaron, el oro en la tierra dejó de tener valor ¿El enemigo sabía?

Parecía atacar los cimientos de la economía, ya de por si maltrecha por las malas artes empleadas por los poderosos. El disco estelar fue una réplica a la cantidad de oro almacenado a la intemperie, superaba a la chatarra y junto con esa extraña aleación le diseñaron.

El marido de la viuda fue un hombre con ideas, a pesar de las pérdidas de los Buttress que iba a ocasionar, viendo la estrategia de la amenaza invisible, decidió utilizar una táctica para averiguar que escondía esa invisibilidad.

Un grupo de Buttres llevaron colgados de sus alas un estribo (Stirrup), disponía de energía para desplazarse, cuando era disparado el estribo liberaba un fino cable y cuando se clavaba en el asteroide, ese cable desplegaba una red (Campo de energía encerrada) de plasma, y la primera vez que se utilizó, todos los pilotos estelares quedaron sobrecogidos por la intensidad de la fuerza destructora que desplazó.

Entre los asteroides se camuflaba la amenaza invisible, y el destello de plasma hizo desaparecer la masa en que se ocultaban, la sorpresa fue total, tanto para los atacantes como para los atacados.

Esas naves eran gigantescas, de forma cilíndrica y tenían anclados a los asteroides, masas de fuerza como si fueran imanes, soltaban a los asteroides cerca de la capa de la atmosfera, y allí fueron descubiertos.

De todos modos mis recuerdos están fragmentados, pienso que he perdido memoria en el tránsito, tengo muchas lagunas en mi cerebro y no sé cómo encajarlas en su lugar, esperaba poder escribir y recuperar memoria, pero no, estaba equivocado y la verdadera causa de estar prohibido escribir tenía su lógica.

Y Tyu seguía apresándome con su movimiento, fue haciéndole más lento y pausado hasta que se detuvo. Sentí que algo salía de mi penetrador, creí que había terminado antes, pero no, me había estrujado bien.

Nos separamos despacio, cuando el glande llegó al orificio vaginal me detuve, Tyu me miró abriendo más los ojos, sus boca se abrió dejando escapar un ¡aaaahhhh!, muy bajito, salí un poco más y el glande se abrió paso en el anillo, estaba flexible y húmedo, me quedé unos segundos, Tyu mantenía la boca abierta y miraba a un lado, me moví un poquito, apenas nada, sentí el temblor de su vientre.

- ¡Amo!, sabes producirme orgasmos involuntarios – Dijo sin moverse.
- Pensaba que los orgasmos eran provocados.
- Sí, pero no conmigo, mi maestro me enseñó a producírmelos de forma voluntaria.
- No le veo atractivo, yo nunca me podría producir esa sensación que tú me produces con tu vagina, sin movernos. ¿Cuál es el precio que cobras al coronel por la traición?
- Amo, vaya pregunta y en qué momento – Dijo con voz entrecortada, bajó más la voz y giró la cabeza mirándome – Amo, no estamos solos.

Procuré no moverme cuando giré la cabeza, Tyu estaba en lo cierto, una sombra en la tenue claridad de la puerta, la luz llegaba del pasillo, Azit pensé, parecía su figura.

- ¿Qué ocurre? – Pregunté con la cabeza girada.
Desde la puerta Azit respondió.
- No podía hacerle esperar más, ha llegado un técnico en comunicaciones con el ayudante del teniente togado. El técnico en comunicaciones nos ha instalado un ILLAC-4 10B9, precisa de PRIMERA clave de entrada (Con mayúsculas), aclaro.

Al girarme un poco más, Tyu se mordió el labio inferior y tapó la boca con la mano. Pensé en una clave, la secuencia de un viejo videojuego de minas en Orión.
- Clave temporal: Q58999BLACKSTONE8912

Azit no se movió.
- ¿Memorizas bien?
- No señor, el técnico nos ha proporcionado Sensorios Espaciales, he grabado la clave, lo precisa para introducirla, la grabación está protegida contra sistemas Ecumen, este planeta está limpio de contramedidas electrónicas.
- ¿Ecumen?, ¿Qué es eso?
- No lo sé, preguntaré al técnico – Respondió con sequedad.
- ¿Quieres ver como terminamos el polvo? – Pregunté enojado ya que no hizo intención de dejarnos solos.
- ¡Señor!, sé que no es el momento, pero no me gusta el papel de portera que me has asignado.
- ¡Ven! ¡Vas hacer más cosas aparte de ser portera de la falange!, seguro que nunca imaginarías esto – Respondí empezando a cabrearme con la generosa.

Azit se acercó despacio, hice un gesto con la cabeza a Tyu y rozó el sensor de luz, la penumbra se alejó, ahora se podía distinguir todo. Azit se acercó con el rostro enrojecido y mirando al suelo.
- Ponte aquí – Dije señalando mi lado derecho.
Azit se acercó hasta el borde de la cama.
- ¡Agáchate y mira! ¡Quiero que digas que ves! – Casi grité.
Azit se agachó y dijo.
- ¡Señor!, veo tu penetrador dentro de la vagina de la china.
- ¡Bien!, Lleva tu mano izquierda hasta mis pelotas y me las agarras, despacio, quiero sentir tu mano.
Y Azir se arrodilló en la alfombra y poco después sentí como sus dedos se cerraban en mis pelotas.
- Ahora, lleva dos dedos a mi penetrador, le vas a sacar de la vagina, yo no me voy a mover.
- ¡Señor! ¡yo! – Balbuceó Azit.
- Obedece, te recuerdo tus palabras “Seré generosa, muy generosa”….

Y Azit obedeció, sentí dos dedos que me separaron de los labios mayores de Tyu y fue tirando hacia atrás, detuve su movimiento cuando comprendí que podía coger con todos los dedos el penetrador.

- Ahora cógelo bien, cuando sientas leve resistencia, lo metes y lo sacas despacio sin sacarle del todo.
Tyu seguía con la mano abierta en su boca, por su mirada vi que sonreía.
- ¡Señor! ¿Puedo hablar? – Dijo mientras movía el penetrador despacio hacia afuera.
- Habla.
- Me siento mamporrera ¡Señor! – Dijo mirándome.
- Efectivamente, es una pequeña lección de sumisión. Sabes de mi intención de no obedecer al mando – Giré la cabeza mirando de nuevo a Tyu y le dije – Y tú puedes chivarte, no me preocupa.
- ¿A quién se puede chivar, señor?

Preguntó Azit mirando lo que hacía con su mano, estaba de rodillas en la alfombra y apoyaba la otra mano en la cama, pensé en decirla que llamara al enviado del teniente, pero no, ese debía de tener el color de amigo, no, mejor de aliado, aunque quien sabe, la opinión que tengo de la justicia es peor que de las religiones humanas.

- Debe saberlo, aunque se lo diré a toda la falange, nunca me gustaron ocultar cosas, sobre todo por qué nos afectan a todos, un jefe no manda, dirige y el primero siempre es el no un señuelo.
- No entiendo lo último que dices – Respondió Tyu con una amplia sonrisa, ahora miraba al techo, seguro que estaba pensando en la fotografía que teníamos los tres.

- Un oficial siempre está al frente, da ejemplo no manda y no se oculta, hay una regla básica en todas las guerras, antiguas y modernas. El que en el campo de batalla se esconde, se acobarda y no asume su muerte, morirá. Sin embargo, el que asuma su muerte desde el momento que viste el uniforme de soldado, sobrevivirá. Bueno, tiene más posibilidades de no morir inmediatamente.

- ¿Cómo lo sabes, señor? – Preguntó Azit moviendo su mano más deprisa.
- Experiencia propia, la mente es todo, y yo aprendí muy pronto la lección, quizá fue que no me importaba mi vida, deseaba morir y sin embargo mi propia naturaleza me llevó por el buen camino, eso sí, me hizo una persona indiferente ante todo, me daba igual asesinar a un niño que un anciano o un soldado desarmado que se había rendido, perdí el sentido de todo, vivía y vivo sin trabas ni remordimientos, para que lo entiendas, ahora mismo te podía retorcer el pescuezo y a la vez seguir follándome a Tyu mientras tu mueres.

- Señor ¿Deseas terminar ya?, tu penetrador me dice que sí.
- Sí, pero no aquí dentro, sugiéreme donde.

Dije sonriendo por dentro, no estaba equivocada, estaba a punto de caramelo.
Azit retiró el penetrador de la vagina de Tyu, apartó la pierna izquierda de Tyu, que esta la pasó por encima de mi cabeza y siguiendo de rodillas en la cama, ella metió el penetrador en su boca, y dentro, movió su lengua, exploté de inmediato.
Sus ojos parpadearon deprisa, la fuerza de salida del semen, su lengua se detuvo, tragaba deprisa, luego continuó moviendo la lengua en la parte baja del penetrador, utilizaba su propia saliva, mantuvo la excitación, quería correrme más pero no había de donde, mantuvo esa presión, pensé que sabía, quizá ahí estuviera la explicación de muy generosa.

Aparté su cabeza, me miró expectante. Tyu se había sentado en la cama y nos observaba con gesto divertido.
- Proteínas, según escuché a las forenses, si ellas si yo también, señor. Debes saber que has eyaculado muy poca cantidad.
- Dile al enviado, que nos veremos en un espacio, procura que te explique si puede traducirlo en minutos y vuelve, debes lavarme.
- ¡Sí, señor, a la orden señor!
Dijo en un tono que no me pareció, me pareció cierto tonillo de burla, pero lo dejé estar, lo había hecho mejor de lo que esperaba, desvié la mirada a Tyu, seguía sonriente.

- ¿Cuántos años tienes’?, y esto es una orden – Dije apoyándome en mis talones.
- Casi cuarenta, le he añadido alguno más, ignoro el tiempo que llevo aquí, empecé haciendo señales en un arbusto, ese que verás a menudo, una mezcla entre el junco y la caña de la tierra, pero me aburrí, tampoco pude hacer una idea exacta de esas señales que debían de ser horas. Sin embargo pienso que estamos en un proceso maravilloso, y me refiero a la edad terrenal que debemos tener y la edad real que tenemos, ese viaje tiene mucho de prodigioso.

- No sé por dónde vas, no te entiendo.
- Amo, podemos ser una especie de conejillo de indias en un campo de pruebas cuyo fin es la inmortalidad, piensa un poco ¿Tenemos aspecto del tiempo transcurrido en la tierra comparado con este planeta sin nombre?

- No lo sé, de todos modos tu rostro me dice que no eres una jovencita, aunque hay varias cosas que llaman mi atención sobre tu cuerpo. La primera son tus labios mayores de la vulva, son más largos, podía demostrártelo y tu rostro alargado, pensaba que las chinas tenéis el rostro casi redondo y pómulos salientes, tu no, incluso tu rostro está algo chupado.

- Llevas parte de razón en tus conclusiones, estuve a punto de morir, luchaba contra tres e iba perdiendo la pelea, pude medio parar un golpe mortal en la carótida, y caí ahogándome en mi propia sangre, tenía rota la nariz, no recuerdo más, cuando desperté los tres estaban muertos y yo solo tuve duda con uno, los otros dos no, de eso estaba segura.

- ¿Entonces? – Pregunté sorprendido.
- Pienso que fue mi maestro, sabía demasiado de mí y supongo que no quiso permitir que me mataran. Me hizo pensar que fue testigo mudo de mi venganza.

El día que la anciana me dijo que estaba curada, aunque la nariz me quedó algo torcida como podrás comprobar, nada más salir de su barca, ya que vivía en una vieja embarcación en el borde del río, vi al maestro, parecía que estaba esperándome.
Me dijo que nunca más nos veríamos, daba por hecho que mi venganza había terminado, asentí mirando al suelo, su mirada era fría y distante, supuse que le había hecho moverse en contra de sus deseos.

Me tiré al suelo, a sus pies, el me levantó mirándome fijamente, no vi en su mirada nada, no supe descifrarla. Me dijo que era el momento de desaparecer de allí, las convulsiones en el país debido a que los acontecimientos se estaban precipitando muy deprisa y la gente moría, no había control de nada y los desórdenes en todo el mundo se resolvían matando, la policía desapareció, supuso que ahora formaban parte de los ejércitos planetarios, y no hablaban, disparaban sin previo aviso.

Me dijo que era mejor escapar de la tierra, él pensaba morir allí, supuse que el mismo se quitaría la vida, vi algunas armas sospechosas que se escondía. Pensé en uno de esos seres legendarios de órdenes militares muy rígidas en sus códigos de conducta.

- ¿Sabes si murió?
- No, solo me aconsejó que utilizara todo lo que tuviera al alcance de mi mano y entendimiento, que me olvidara de todo el mundo y solo pensara en lo que yo considerara mi supervivencia y que no dejara de hacer ejercicio, lamentó no instruirme con armas de fuego.

- ¿Y? – Pregunté pensando en qué situación se encontraba. Su cambio de tono me dijo que no estábamos solos, por el rabillo del ojo derecho vi la silueta de Azit en la puerta.

- Traiciono, miento, me escondo y sirvo al coronel al mando de esta 47th legión espacial, no he matado a nadie ni lo haré, mi maestro me dijo según me alejaba de la muerte, aunque había llegado el momento de morir.
- ¿Y el enemigo?

- No sé cómo explicarlo, hay cierto parecido con la tierra, sobre todo en algunos aspectos, esto no lo he contado, aunque supongo que otros si lo habrán hecho. Es una falsedad que quieran parecerse a nosotros, ellos tiene una composición complicada, no te asombres cuando veas enormes orugas, bueno, un poco más grandes que las de la tierra, caben en tu mano unas cuantas, sin embargo su proceso de nacimiento es sorprendente.

Viven debajo de las piedras, oirás hablar de los ríos o arroyadas de piedras, es complicado sacarles y más entrar en sus pasadizos, en algunas temporadas salen a la superficie, no se sabe la causa, y la forma de reproducción es una mezcla entre los insectos y mamíferos, y aún en estos momentos, no termino de comprenderlo.

- ¿Y por qué les llaman así?
- Yo diría que se acercan más al ajo en cuanto a su naturaleza y un día descubrí algo que me alucinó, aunque casi me descubre, y por eso hui muy deprisa. De una hendidura de su cuerpo salió una especie de cebolleta, la forma se le parecía mucho, aunque muy pequeña, más pequeña que una cabeza de ajos, tenía un largo extremo parecido a una cerda, pero más grueso en su parte superior – Hizo una pausa desviando los ojos en dirección a Azit.

- ¡Azit, habla! – Ordené sin mirarla.
- ¡Señor!, puede esperar, está interesado en lo que está haciendo el técnico, está a tus órdenes, eso le dijo tu abogado el teniente togado ¿Cuándo te lavo?, señor.

Dijo bajando la cabeza y mirando al suelo, mi penetrador estaba escondido y Tyu sonrió de nuevo cuando siguió mi mirada.

- Amo, debes dejarle descansar un poco, no llevas control del tiempo, precisas de alimento y descanso, el juicio no es como te esperas y tengo la sensación que tardarás en poder dormir, mi señor.
- Llevas razón aunque olvidas que llevo más de 30 años sin follar. Me urge saber la medida del tiempo.
- Más tarde terminaré de hablarte del enemigo ¿Qué deseas que haga, mi señor? ¿Qué ordenas?

- Descansa, y no hables con las demás, si tienes algún roce, un solo roce, me lo dices, voy a empezar a sacar provecho de la imagen del mal.
Tyu se levantó de la cama, recogió su ropa y en la entrada cubrió su cuerpo desapareciendo. En el baño sorprendí de nuevo a Azit.

- ¿Quién está de portera, como tú dices, ahora?
- Cila, señor. Dijo que no obedecía órdenes de nadie, solo tuyas, está confusa ya que ha visto que estoy aquí, es un problema, señor.
El agua estaba templada, hice un gesto y Azit dijo en un tono normal ¿Más grados, señor?, asentí, pedí cinco más. Y Azit miró el indicador y nivel de temperatura y dijo en voz alta ¡Cinco más!, el agua comenzó a subir de temperatura y sorpresa en su rostro cuando dije.

- ¡Quítate la ropa y ven a mi lado!

Azit se desnudó deprisa, tenía grasa como todos, sin duda la perderíamos en breve, si me di cuenta que no estaba contenta con su cuerpo, el mal de muchas mujeres.
Entró en el agua, miró en entorno, en compartimentos estancos se podía ver varios tipos de productos para el baño, como en la tierra, no vi nada diferente y Azit primero se ocupó del penetrador, tranquilo y escondido, aunque hizo intención de despertar cuando sus dedos descubrieron el glande y con un suave aceite estuvo restregándole.

Después lavó mi cuerpo de la misma forma, procuró no rozarse con mi cuerpo, pero cuando le lavaba el pelo sus pezones rozaron mi espalda y sus pechos se pegaron en mi espalda, reaccionaba aunque dudaba que se controlara, debía y tenía que ganar puntos, sabía que disponía del número 1 en la falange, el 2 empujaba y la duda sobre Tyu.

Y me sorprendió, he de reconocer que lo hizo muy bien. Me secó sentado en un estrecho banco, ella pasó sus piernas a ambos lados, se mostraba, en su mano un pequeño recipiente con agua de color malva, en su mano un cepillo de los dientes y una ligera sonrisa en sus ojos, el rostro permanecía serio.

- ¡Señor! Es lo más importante, no sabemos nada de lo que se puede o no se puede encontrar y la boca es la base de la salud del cuerpo.
- Estoy de acuerdo contigo, pero no, ahora no, tenemos que comer ahora, no sabemos nada del tiempo. Deja eso y tumbarte en el banco.

Sus ojos se abrieron levemente, adelantó su posición, dejó el recipiente en el suelo y se recostó. Separé más sus piernas y mi boca rozó los labios mayores de Azit, los músculos de sus piernas se tensaron, mi lengua entró entre ellos, Azit encogió el estómago, sus manos apoyadas en el suelo cerraron sus dedos.

Mi lengua fue en busca de su clítoris, era de otra forma y algo más pequeño que el de Tyu, y su vulva era más pequeña. Presioné con la punta de la lengua y Azit soló aire levantando ligeramente la pelvis, fui despacio, había cerrado los ojos y sus manos estaban en su frente, tenía los músculos tensos, la postura no era buena, formaba parte de su castigo.

Seguí despacio, mi penetrador protestó, le ignoré no pensaba metérsele, eso debía de ganárselo, ese era el mensaje que más tarde comprendería.

Fui aumentando la presión así como rozar el orificio vaginal con la lengua y meter solo un poco, gimió y movió la pelvis, ese movimiento que dice que se la metas, pero seguí con ese jueguecito hasta que su vientre tembló, llegó el primer orgasmo a la vez que ella se cubría la boca ocultando un gemido, su movimiento era la invitación a penetrarla, pero no, no lo iba hacer.

Su cuerpo se estremecía, pequeños orgasmos seguidos, procuraba que de su boca no escapara sonido alguno, no comprendí la causa, pero seguí a lo mío.

Sujetó mi cabeza y medio incorporada me dijo que ya no podía más y que necesitaba algo dentro, negué con la cabeza, ese movimiento estaba interferido por mi lengua, echó la cabeza hacia atrás y gritó, cogió con sus dedos mi pelo, intentaba apartar mi cabeza de su vulva y no opuse resistencia, tenía lo que yo quería, me miró de mala forma, estaba furiosa y muy excitada, sonreí, quería que hablara, al invité hacerlo.

- ¿Por qué no me la metes?
Dijo con voz entrecortada y mirada desafiante.
- Lo haré cuando hagas méritos, estoy esperando que generosa eres, hasta hora solo he visto problemas.
- Señor, me corregiré...,
Se mordió la lengua, me di cuenta que iba a soltar algo más.
- ¿Quieres que termine el enviado?
Pregunté divertido por la ocurrencia.
- ¡Señor! ¡Por favor! ¡Por favor, No me prostituyas!
Vi alarma en su rostro.
- ¿Y cómo es eso?
- El viaje limpia y mata, nos limpió a todos aunque mató a muchos, la mezcla de vuestro semen mata ¡Señor!
- No lo sabía ¿Cómo tu si?

- Eso ya ocurría en la tierra, el semen dentro de nosotras se mueve como una infección y aquí es peor, eso escuché a las forenses, algunas mujeres que viajaron estaban inseminadas, me horrorizaron sus palabras y aun las temo y no pueda quitarlas de mi memoria.

- ¿Qué les ocurría? – Pregunté intrigado.
Azit se sentó y la imité, metió sus manos juntas entre sus piernas y me miró.
- Están embarazadas de algo desconocido, la base es el humano de la tierra, pero tienen dudas. Si eran estériles en la tierra ¿Cómo llegaron embrazadas?, no pudo ser antes del proceso de hibernación molecular.

- ¿Y cómo sabes tanto?
Pregunté atemorizado, mi mente no me daba para más, pensé en las palabras del teniente, nuestra lanzadera había sido abordada.
- Señor, eres deforme y dudo que puedas comprender lo que digo, ZH-HD no es lo que parece, lo digo por lo que he visto, todo lo que dicen de la tierra parece ser mentira.

- ¡Joder! Explícate, estoy hecho un lío - Rompí a sudar.
- Esto es un lavadero humano, y apuesto lo que quieras a que habrá embarazas aquí y en breve, dijeron que muchas de las estériles aquí cambiarían, la magia del planeta magenta, así le llaman los que están al mando.
- ¿Me estás diciendo que esto es un viaje de ida y vuelta?
- Pienso que si, por eso no quiero semen en mi vagina, haré lo que pidas, incluso aunque tenga que morir en combate.
- Vístete, terminas de ser nombrada jefe del servicio secreto de la falange. Te reunirás con todas y me darás un estudio de cada una de ellas ¡Quiero mi casco! ¡Maldita sea!
- ¿Qué casco? – Preguntó desconcertada Azit.
- Olvida mis palabras, estoy acojonado ¡Joder! ¡Joder!...

Y salí del baño con el joder en la boca, más asustado y acobardado que una vieja, me vestí deprisa, Tenía la ropa a la vista ¿Tyu?, no lo sabía ni me importaba, grité a Azit que averiguara si podíamos saltarnos ir al comedor y comer aquí todos juntos y salí al pasillo desorientado.

Anduve deprisa hasta el hall de entrada, allí estaban los dos tipos charlando y mirando una serie de pequeñas pantallas, Cila se puso en pie cuando me vio llegar, le hice un gesto que se sentara y grité de mala forma al enviando al ver sus hombreras.

- Enviado, ¿Graduación?
- Alférez, soy sargento primero, jurídico y de gerencia.
Dijo de forma indolente.
- ¿Dónde nos podemos sentar? – Preguntó mirando al entorno.
- ¡Señor! – Interrumpió Cila – El final del callejón es una antecámara ancha, tiene adosados vario muebles que se pueden utilizar, hemos amueblando nuestros agujeros…, con esos muebles.

El enviado sonrió mirándola, supuse cuando dijo la palabra agujeros, Cila había bajado la cabeza.

- Cila, di a un par de esas holgazanas que nos monten una mesa grande y algunas sillas, y algo de comer y beber. Y quiero saber que saben hacer bien, todas sin excepción.

Cila desapareció y en esos momentos Azit apareció por el callejón, vi como se había cruzado con Cila sin mirarse, eran enemigas declaradas, pensé que había que separarlas, la solución estaba en la otra falange y aproveché para informarme un poco.
- Sargento primero ¿Qué hay de la falange heredada?
- Alférez, aunque si es cierto que la ha heredado, pero falta el nombramiento, supongo que se hará en el juicio si todo va bien, es raro que pierda el juicio, aunque nunca se sabe.

- ¿Y puede estar esa falange sin jefe?
- Si, ha sido apartada del servicio de armas, ahora hacen turnos de vigilancia en el exterior hasta que les asignen jefe.
- Me gustaría saber si existe alguna forma de saber cómo funciona el tiempo ¿Sargento primero, es posible?

- Bueno, psss, es posible, aunque la ausencia de relojes no es un fallo del sistema, no, la respuesta correcta es que no quieren que tengamos idea del tiempo, aunque le citen para recibir órdenes y llegue tarde, mirarán hacia otro lado, aunque eso tampoco es posible, envían a los perros con la suficiente antelación y sepa que un polvo no es motivo de llegar tarde, la comida si, incluso el sueño, pero nada más.

- Gracias por la aclaración, tiene sentido el que no nos hagamos una idea del tiempo.
- ¡Señor!
Desde la entrada del callejón, llamó la atención otra diferente, no recordaba su nombre.
- ¿Quién eres?
- Icer, Azit me ha nombrado camarera y ella no manda….,
- Serás camarera ¿Alguna duda más?

- No sabía… - Corté sus palabras - Azit es la soldado primera, algo así como un soldado de primera, por tanto la debes obediencia desde ahora mismo, no hemos tenido tiempo de reunirnos toda la falange, pero lo haremos en su momento ¿Alguna duda más?

- No, pero no olvides que se más de comunicaciones que de camarera ¡Señor!, informo que la mesa está preparada, con bebida y comida. Yo debería de estar con el técnico en lugar de Azit. Señor.

Refunfuñé en mi contra, mi mente me llevó a Dont With The Sun, orquestada para más detalle y llevaba razón, me maldije por mi falta de todo. Dejamos atrás el hall donde el técnico seguía con su trabajo, Azit ocupó su lugar, mientras Tilci la miraba, ya no vi más, el callejón tenía un leve giro a la izquierda. Necesitaba ocultarme en mi música Doom Metal. Debía de volver sobre mis pasos y hacer las cosas bien, pero no lo hice, mierda de cerebro deforme.

- Alférez ¿Y si dejamos a un lado la jerarquía?
- De acuerdo sargento primero, pero en privado, no quiero que nadie chismorreé a nuestra costa.
- ¿Puedo hacerte una pregunta sobre una de las tías que tienes?
- Adelante.
- Me gusta la que tienes en la puerta, rellenita y está para comérsela, me gustan gordas – Dijo sonriendo.

- Explícate un poco, no sé cómo funciona esto – Dije ganando tiempo.
- Me la puedes ceder, alquilar, vender, sirve todo.
- ¿Y cómo cubro su falta en el carro de combate?
- Puedes ir al mercado.
- Joder tío ¿Mercado de mujeres? – Exclamé estupefacto.

- He de reconocer que es una putada que no se informe a los recién llegados, el general alega que es mejor que se espabilen, que se busquen la vida.
- Sí, pero nos sancionan.

- Tampoco es para tanto, aunque no debes quejarte, cuando termine el técnico con sus conexiones, podrás saber casi todo de este lugar, ese casi va en función de tus hombreras, esos trocitos de color cobre te dan categoría y acceso a más información.

- Háblame del mercado.
- Allí hay de todo, incluso puedes dejar anuncios, ofrecerte tú, hay mucho ignorante con las hombreras llenas de cobre.
- ¿Qué moneda hay?
El sargento soltó una carcajada y me miró con menosprecio.

- Te pido disculpas, había olvidado que eres un deforme. Para pagar puedes hacerlo de varias maneras y formas, que no es lo mismo. Al principio como tu caso, solo dispones de mujeres, puedes cambiar tan solo, no tienes mujeres que te sobren, aunque tú mismo puedes conseguir cosas, pero no sería bien visto por nuestros jefes y sobre todo corres riesgos y algunas veces peligrosos riesgos.

Y la otra forma es cuando combatas, en el campo de batalla hay botín, en algunos lugares hay Derrubios, la mayoría son de metales preciosos, sobre todo oro, la servicio de información militar tiene un informe, en él recomienda agotar los recursos de oro, con eso los nativos no dispondrán de arma efectiva contra nuestros carros y otra forma es salvando algún carro de su destrucción, automáticamente pasa a formar parte de tu falange, y puedes disponer de sus dotaciones, incluso haces un favor al mando, le quitas dos carros de su control en combate, ya que puedes escamotear uno de ellos, le das como inservible y de el puedes recuperar un material que vale más que el oro “Cleveita”, mineral de uranio.

Hizo una pausa riéndose por lo bajinis y me miró de forma confidencial, pensé en un cuentasecretos.

- Tú además has sido soldado, y según tu expediente has estado mucho tiempo en la selva, seguro que esperan mucho de ti.
- Háblame sin indirectas, no cojo nada, ¡Joder! – Exclamé desorientado del todo.
- Lo haré debido a que no dispones de sistemas de grabación, más adelante no lo haré. Cleveita es igual a vuelos de la mente, las tías importantes te darán lo que pidas, sea lo que sea ya que ellos no se descubrirán, las utilizan para todo sin excepción y te sorprenderías quienes son sus dueños.

- Entonces, si dispongo de un carro más ¿Puedo vender esa dotación? – Pregunté muy sorprendido y no sabía de qué cojones estaba hablando ¿Hierbas?, me perdí del todo, mi capacidad no daba para más.

- Sí. La Cleveita es conocida como “El puente”, se parece a eso que veíamos en las pelis en la tierra, puede trasladarte donde quieras, pero sin el cuerpo, tiene un efecto secundario terrible, si no lo haces bien, flotas por ahí fuera y tu cuerpo permanece inerme, si te colocan en una capsula de hibernación podrás regresar, si no es así, entonces ya no puedo darte respuestas, me aterra de pensar en un viaje de esos.

- ¿Y si hay un tipo en esa dotación? – Seguí cambiando de tema, me había transmitido su miedo.
- Entonces estás de suerte, aunque te falta saber algo que te vas a encontrar, no todas las mujeres son…, espera – Dijo sonriendo abiertamente -, esta información no es gratuita, a cambio me cedes a la gordita, es un precio justo, yo te instruyo y a cambio me dejas a la gordita, de momento no parece que vayas a combatir.
- ¿Y cuándo nos entreguen los carros?

- Te la devuelvo, no te causaré problemas – Aseguró.
- ¿El sistema lo permite?, ellos piensan que está con su falange y la realidad es otra.
- Hacen la vista gorda en ese sentido, aunque no dirán nada ya que las cámaras leen las identidades de todos lo que entran en su profundidad de campo.
- ¿Te interesa opinión de Azit al respecto?

- No y no se lo preguntes, me gusta dominarlas y luego montarlas con fuerza, si pelea mejor, lo doblegaré – Respondió con la mirada perdida.
- Pudiera ser, pero una condición – Exigí.
- Concedido – Respondió sonriendo, era un sí.
- No vayas tan deprisa, la condición es que no puedes correrte dentro de su vagina.

- ¡Vaya!, ¿entonces? – Respondió desilusionado.
- Puedo cederte a otra, Azit hizo de filtro en el viaje, le debo eso.
- Ya comprendo, viajó pegada a tu culo.
- Si, ¿Qué decides?
- De acuerdo.

- Si se te ocurre correrte dentro de ella, te mataré. Hablaré con ella – Respondí mirándole fijamente.
- No tío, no, no la avises, me estropearías lo que más me gusta, no quiero una tía tirada encima de la cama con las piernas separadas, rendida y aguantando lo que le llegue.
- Pues…, no comprendo, te contradices – Respondí enojado.

- No, no es lo mismo, es evidente que tú la obligas, de lógica ella se resentirá y tendrás una enemiga pegada a tu espalda, estará jodida contigo y esperará su oportunidad y el combate es la única oportunidad de que disponen. Y esta gordita tiene unos pechos redonditos que pugnan y protestan por estar comprimidos, el sujetador de campaña lleva finos filamentos, protegen aunque ellas no lo crean y su vientre me encanta, seguro que encaja con el mío a la medida ¿Te la has tirado ya?
Dejó caer con doble sentido.

- No, no me la follado…, aún.
- Mejor, entonces está limpia.
- ¿Estás seguro de que querer saber su opinión? – Pregunté procurando intrigarle un poco.

- No comprendo ¿Qué quieres decirme?
- Azit es el soldado de primera, es espabilada y además con capacidad para dominar al resto de la falange, solo tiene una rival, Tilce, soldado de segunda y que ella no lo sabe.

- ¡Oye tío!, eso no existe en este ejército.
- Lo sé, suponte que se niega. Algunas de ellas prefieren la muerte a ser objetos sexuales ¿Lo sabías?
- Puedo ofrecerle “Ventajas”.

- Escúchame bien, verás, soy deforme, torpe y muchas veces pierdo memoria, la mayoría de las cosas me sobrepasan y no cojo una al vuelo, en una palabra, torpeza con mayúscula, sin embargo tengo algo, y eso que tengo me impide traicionarla.
Levantó su mano y habló.

- Espera, no sigas. Tengo dudas de que con el tiempo no sea un problema, tengo la seguridad que tu falange será más numerosa, te recuerdo que he visto tu expediente militar, algunos de los informes de la unidad de asalto, sobre todo de las misiones en el índico, tu decías minutos antes del salto que os ibais a tirar encima de una tía que olía mal, es decir, ibais a entrar y salir y no hablaré de las atrocidades.

- Intentas decirme que encuentre a otra que la sustituya.
- Si, algo así.
- Has cambiado debido a la información de lo sucedido en el aérea de embarque, incluso casi se pelea para que no le quitaran el sitio detrás de mí.
- ¡Ja, ja, ja, ja, ja!, si, efectivamente.
Me dejó planchado su respuesta.

- Te han colocado un corvo – Respondió y continuó con sus carcajadas.
- ¿Qué es un corvo?, y de momento no hay acuerdo sobre el pago de tu información, debo pensarlo despacio.

- ¡Pues deberás averiguarlo por ti mismo!, puedes estar jodido si has hecho algo anómalo, y en el juicio puedes enterarte, y eso es gratis, si no te importa, vamos a dejar el tema, que pena que no me pueda llevar a la gordita, una parte de mi cuerpo se estaba animando con solo el pensamiento, aunque bien mirado me la podías prestar luego para que me bajara los humos ¿Lo pillas?

Le miré de otra forma, se había convertido en enemigo sin el saberlo.
- Sargento primero, ¿Existe alguna forma de hablar con el teniente? Y es una orden.
- ¡Sí! ¡Por supuesto que sí!, si sigue el técnico nos puede proporcionar una línea con el teniente, señor – Respondió sorprendido de mi cambio.
- Vayamos a recepción para averiguarlo.

Respondí con sequedad y muy cabreado con este cretino, aunque no se dé qué me sorprendía, en la tierra todo el mundo se aprovechaba de mí.
Anduve deprisa, el técnico estaba un poco ladeado hablando con Azit, ambos tenían eso que yo llamo cristal líquido y de vez en cuando tocaban en la pared, en la fina ranura iluminado, sonreían y luego probaban con finos cables que se comunicaban entre si y la pared iluminada.

- Necesito con urgencia hablar con…, - Dije mirando al sargento primero.
- Tengo su código.

Dijo sacando otro aparato como el que ellos tenían en la mano. Azit me miró y cambió su gesto, me pareció que se había dado cuenta que algo iba mal.

El técnico me dejó su aparato, me colocó una banda en la sien y me dijo que el teniente estaba a la escucha, mientras que esto ocurría el sargento primero hablaba al oído izquierdo de Azit, esta se envaró, su espalda se estiró y giró la cabeza en mi dirección, se incorporó apartando al sargento primero y anduvo deprisa en mi dirección, se detuvo a dos pasos haciéndome un gesto para hablar, asentí sin decir nada al teniente que de vez en cuando decía si había alguien al otro lado.

- ¡Señor! No me importa pajearle ahora mismo, aquí, pero no me entregues a él, y te pido que la tullida observe el encuentro, ese tipo no es seguro, ¿miraste sus dedos?, señor.
Negué con la cabeza.

- Mi teniente, preciso que me envíe a otro, este no me convence ¿Puede hacerlo?
- ¡Por supuesto!, supongo que ha ocurrido ¿Te ha cobrado ya?
Pude escuchar la tenue risa del teniente.
- No señor, no me he dejado.

- De acuerdo, te enviaré a otro, dile que quiero hablar con él.
- Gracias mi teniente, espere unos segundos.
Me acerqué hasta el enviado y le tendí todo el sistema, se puso la banda en la cabeza y yo le hice un gesto a Azit, nos quitamos de la mirada del enviado.
- ¡Señor!, me ha explicado que estás en deuda con él, la información que te ha proporcionado no es gratuita y parece que la ley está de su parte, puede crearte problemas y piensa que una paja no es nada.

- Vete y dile a Tyu lo que tiene que hacer, espero aquí – Respondí fuera de juego.
Azit le hizo un gesto al enviado de que esperara, su sonrisa se hizo más amplia, devolvió el aparato al técnico, hizo intención de acercase a mí pero le hice gesto de que se quedara dónde estaba.

Azit apareció en la entrada del callejón, le hizo un gesto con los dedos para se acercara, el enviado soltó una carcajada, sabía que ocurría en su cabeza y di tres zancadas interceptándole en la entrada al callejón.

- Si Azit se molesta lo más mínimo, te mataré aquí mismo, no me importa tener dos juicios por la misma causa. ¿ha comprendido sargento primero?
- Sí señor, comprendido. No hace falta que me amenace, sé que es una paja y su fundamento, sé que no puedo tocarla.

Los dos desaparecieron en el callejón, maldije mi torpeza y sin embargo me di cuenta que allí no tendría amigos, no, no había cambios con La Tierra, maldije al teniente. El técnico se acercó mirando al suelo, se detuvo a mi lado y habló.
- Alférez, puede ver y escuchar todo lo que ocurre aquí dentro, hasta la meada de una de sus mujeres y si me da tiempo, hasta de lo que piensa.

- ¿Algo a cambio? - Desconfiaba de todo y de todos.
- Sí, pero puedo esperar a que se ponga en marcha, sé que termina de llegar, lleva catorce horas terrenales en este planeta y esta traducción es gratuita ¿Qué responde?

- ¡De acuerdo!, quiero verlo – Casi grité.
El técnico se quitó su identificación e introdujo una de sus esquinas en una ranura, esta cobró vida y la pared se movió, varias ranuras se juntaron y luego la pared se abrió en dos partes, una pantalla apareció, bueno, supuse que lo era, no se parecía a nada de lo que conocía.

Los cuatro lados era una nebulosa, el técnico tocó en su base y en la pantalla se inició una búsqueda. Una a una fueron apareciendo todos los compartimentos, dos de ellas se lo estaban montando y en el siguiente agujero el técnico detuvo la búsqueda, estaban los tres.

El enviado estaba desnudo acostado encima de la cama, a su lado Azit, con una mano estimulaba su penetrador que lentamente crecía en su mano, y sentada a los pies Tyu, seria mirando al enviado.

- ¿Puedo mirar? – Preguntó el técnico de espaldas a la pantalla.
Asentí.
- ¿Qué es todo esto? – Pensé en voz alta sin querer.
- Alférez, tiene el absoluto control de todo lo que ocurra aquí.
- Suponte que mato a ese cabrón – Casi grité.
- Si se deshace del cuerpo sin que le descubran, nada, aunque es complicado deshacerse de él, hay mucha electrónica que ve y escucha donde no puede ver.

- Observo que todo tiene su precio, y supongo que ya me has abierto una cuenta y debo dinero o lo que sea, ¿es así?
- Si, podría servir.
- ¿Te puede interesar un puesto en un carro de combate?, recuerda el botín.
- Sí, es una tentación, aunque arriesgas la vida y de técnico no, bueno, algunas veces si debido a los avisos que recibo.
- ¿Qué es un corvo?, ya se, mi deuda sube.

- Un delator de situación, me explicaré. Es alguien que señala tu posición siempre, supongamos que una falsa noche decides formar una patrulla de saqueadores, ella señala tu posición y desde este momento ya dispone de electrónica, yo le he entregado lo necesario ya que mi presencia aquí es un paso obligatorio, date cuenta de todo lo que has hecho desde que recuperaste tu cuerpo.

El reconocimiento médico, el control, el comedor, el alojamiento, en tu caso hay una variación debido al suceso del juicio, y ahora es cuando el corvo recibe toda la electrónica precisa, aunque no se llama electrónica, suena a antiguo, es otro nivel de las comunicaciones, que tampoco se llama así, su nombre es “Iluminación”, y tiene sentido y si continúo te saldrá muy caro.

Por otro lado ella nunca te lo dirá, órdenes de arriba y si la eliminas, te colocarán otra sin que te des cuenta ya que tú mismo la elegirás o salvarás ese carro de la destrucción, tienen miles de formas de colocártela sin que te des cuenta.
Medité en silencio ¿Y Tyu?, parece que disponen de varios canales de información, desde luego reconocí que era lo adecuado, recibes información contrastada, aunque me guardé muchas preguntas, esa patrulla de saqueadores ¿Dónde saquear?

- Una última pregunta ¿En el sistema hay alguna forma de escribir?
- Por supuesto y además tendrás que escribir los informes después del combate y si por tu cuenta decides escribir, debes saber que será de dominio público, no está permitido escribir nada fuera de las normas.
- No comprendo.

- Alférez es muy simple, esto no es como la tierra, la tierra dispone de su historia, aquí no, nadie sabe cuánto tiempo lleva el ser humano en este planeta rojizo, nadie sabe cómo llegaron los primeros exploradores, y por supuesto nadie sabe la escala de los tiempos tal y como los conocemos de la tierra, ese problema que tienes tú con las unidades de tiempo.

- ¿Es por la historia?
- No exactamente, pero si, arrastramos inercia terrenal que ellos quieren extinguir y se producirá de forma natural cuando el tiempo real cumpla con su cometido, sabrás que hay parte de la memoria que se pierda, no solo en recuerdos, también en la densidad de la masa cerebral, es precisamente en lo que ellos se apoyan, aquí hay suficiente distracción para que te olvides de las costumbres de la tierra.

- Me costará comprender todo lo que me has contado, y por cierto ¿Cuánto te debo?, ¿O cómo es la moneda de cambio?

- Alférez, le he dejado en Atractor, (Informática cuántica) un manuscrito con las instrucciones de manejo del sistema, pero todo, todo sin excepción está protegido por Cratón, se trata de un escudo continental con millones de aplicaciones, da risa pensar que dispone de calendario, algo inexistente aquí y si detectan que está fabricándose uno de forma camuflada, tendrá serios problemas y te aconsejo no provocarse problemas al iniciar su vuelo en Atractor y me debes 50 mujeres y 12 unidades de metales, nada de oro ni plata, descubrirás por tí mismo a que metales me refiero.

- Te agradezco la información, yo no tengo capacidad para retener todo esto y lo que vaya descubriendo, una última pregunta ¿Existe plazo de pago?

- No, además terminas de llegar, ya te enviará a alguien cuando piense que empiezas a producir valores, ve tranquilo, el sistema también te protege, nadie puede ejecutar una deuda. Y no olvides un detalle, a los de arriba, si les interesa tus prácticas, tendrás facilidades y es cuando deberás compartir con ellos lo que estás llevando entre manos y de una forma, te habrás convertido en un puto esclavo del sistema.

Pero nuestra conversación se vio interrumpida por un grito ahogado, un estertor, volvimos la cabeza a la pantalla, Tyu restregaba su vulva en la boca del enviado y este se movía intentando quitársela de encima, jadeaba profiriendo sonidos guturales y poco después dejó de luchar, de moverse, Tyu mantuvo la presión, no se apartó.
- Azit, eres la primera mujer que pajea a un muerto, se está corriendo en el lapso que hay entre la vida y la muerte.

Y así fue, ya que después del semen le siguió la orina y a la vez su intestino se vaciaba. Tyu miraba divertida a Azit, esta soltó el penetrador como si quemara.

- Alférez estás jodido, muy jodido.

Dijo el técnico divertido.

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Mi primo y yo 3 (Justo cmo conoci a Alek)Categoría: Gays

Por Sebastian | 2014-07-22 14:50:36 | 0 comentarios

Era invierno; mis amigos y yo acabábamos de salir de la escuela para las vacaciones de navidad, y según los rumores un compañero se nos iba a unir el siguiente semestre. Pedro, se hizo con el "Facebook" de el chico y decidió invitarlo a el y toda nuestra bolita de amigos a una quedada en su casa. Por lo general cuando hacemos ese tipo de quedadas lo que hacemos es tener sexo oral entre nosotros, de vez en cuando realizábamos sexo anal pero era muy raro cuando lo hacíamos. Todos nos preguntamos que como le haríamos para integrarlo a ese tipo de cosas, por lo que a mi se me ocurrió una cosa... Llegando todos a casa de Pedro les expliqué el plan a todos, éramos 3 y conmigo 4 (Pedro, Juan, Sebastián y yo) solo faltaba por llegar Alek. Cuando llegó lo recibimos como si todo fuese normal y así fue hasta que cayó la noche y todos nos cambiamos para dormir. Dijimos que de ley todos dormíamos sin playera por lo que todos estábamos desnudos de la cintura para arriba. Alek en ese entonces estaba marcado del abdomen por lo que todos bromeando le tocamos el abdomen. Después de eso nos sentamos en circulo y empezamos a jugar el juego de la botella. Quien le tocase la boca de la botella tenía que hacerle sexo oral al contrario y si a el le hacían sexo oral 2 veces, la tercera el hará sexo anal a quien quisiese. Le dimos los honores a Alek y a el le tocó la boca y a mi lo contrario. No sabíamos como decirle, no pensamos que el fuese primero. Por lo que le dijimos que se quitase el pantalón. El obedeció sin ninguna queja. A la segunda le tocó la boca a Juan y a Pedro lo contrario. Juan le hizo sexo oral a Pedro como por 5 minutos, Alek solo se sorprendió y quedó mirando como hacían. Como Alek tenía solo su ropa interior, noté como su pene creció. Era un pene hermoso, gordo, algo peludo, enorme. Su pene se colocó hacia arriba y como 4 centímetros salieron y luego lo seguía la cabeza. Superaba su ombligo. Después de que Juan terminará Pedro le explico todo a Alek y el decidió avanzar sin dudar. Tercer y cuarto tiro. Yo debía hacerle sexo anal a Alek, la primera fue normal, el no hizo nada, pero a la segunda lo hice tan bien que el soltó semen en mi boca, era demasiado semen. Justo después de eso, Pedro me quitó mi ropa interior y vió mi pene, el mio estaba lleno liquido preseminal. Y el lo empezó a lamer, yo seguí con Alek hasta que Juan puso su ano encima del pene de Pedro y ellos terminaron haciendo sexo anal, Alek me levantó y me metió su pene de 15 cm en mi ano. Se movía demasiado rápido, tanto que hasta lo sacaba todo y me lo metía hasta donde topaban sus bolas conmigo. Pedro se movió y estaba follando a Alek, y Juan follando a Pedro. Me dolía demasiado pero el placer era casi mayor. Hasta que todos se corrieron dentro de ellos al mismo tiempo. Sentí el semen de Alek corriendo por dentro de mi. Sentí demasiado rico, después de que Pedro y Juan se separaran. Alek no se quitó y seguía follandome. Cuando el se cansó nos acostamos, yo nunca quité mi ano de su pene, su pene estuvo dentro de mi toda la noche. Nunca se encogió su pene. Al amanecer todos tuvimos otro round, hasta que llegaron nuestros padres.

Esto es todo por hoy. Si quieren pasarme fotos suyas encantado. Mi correo es bermadotte@gmail.com y nos veremos pronto ^^/

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Preñada y MastrujadaCategoría: Sexo infieles

Por Carmelo | 2014-07-21 20:29:37 | 0 comentarios

Una tarde lluviosa le llamó Gina a mi mujer:

- María, hace mucho que no nos vemos. ¿Cómo vas con tu embarazo?

- Gina, voy bien, tan solo me falta un mes. Pero dime Gina, puedes venir mañana a desayunar y le hablo también a Romina, para juntarnos las tres.

- Está bien María, quedamos de estar contigo a las 9:30; yo llevo un pastel.

La puntualidad de Gina estaba más que comprobada y a las 9:30 sonó el timbre del departamento en donde vivíamos mi mujer y yo.

- Hola María dijo Gina y le dio un beso en la mejía. Por su parte Romina quien llegó junto con Gina, por cierto vestía un tanto descocada para ser una reunión matutina de señoras, también saludó con mucho gusto a María.

María las sentó en la sala de la casa. Gina y Romina se refirieron al embarazo de María. No dejaban de hacer bromas, típicas en ellas, sobre todo Romina que no perdía oportunidad para dejar caer su comentario jocoso, picante pero tajante.

- Dinos María, en verdad ¿de quién es el niño?

- María respondió con una sonrisa, y luego les dijo. Se ve que no han cambiado nada.

Y es que yo siempre he dicho, "para putas mi mujer". Hoy tengo que reconocer que si había una señora más puta que María, esa era Gina. Gina tenía fama de haberse encamado con la mitad de los estudiantes de la Universidad, dicho esto en término figurado. Pero la fama la tenía, y si había algún marido que ostentara una enorme cornamenta, ese era Edgardo, esposo de Gina. Y bueno, qué decir de Romina, ella no cantaba más las rancheras.

Gina insistió:

- Dime María, ¿acaso no has visto nuevamente a Tony?

Antes de que yo contestara, Romina se adelantó y le dijo:

- No seas tonta Gina, qué no ves que no puede ocultarlo. Jajaja rieron las dos amigas de María y María misma también sonrió.


Y siguió diciendo Gina,


- No sabes la cantidad de señoras casadas que quedan panzonas y engendrán chamacos que les hacen sus amantes, otros hombres distintos a sus maridos, mientras ellos sin saberlo ni sospecharlo piensan que el producto lleva sus genes. La verdad es que no llevan la marca de la casa, se los hicieron fuera.



- Se equivocan conmigo - dijo María. Es cierto, tuve varios encuentros con Tony y no niego que de alguna manera ayudó en el proceso de la fecundación, pero esto fue solamente en términos de reducir los quistes que tenía. No hay la menor duda que el padre es Carmelo.



- ¿Cómo puedes estar tan segura?



- Lo estoy, porque hace más de un año que no me acuesto con Tony, así es que el calendario no miente.

Pero bueno, el tema de conversación era el típico de estas dos amigas de mi mujer. Hay que mencionar que Gina, por cierto, junto con Edgardo, fueron padrinos de Iglesia nuestra boda. Pero la fama de puta la tenía bien ganada, y por el lado de Edgardo, de ser un super-cornudo no obstante los pocos años de casados, también tenía un sólido fundamento.



Entonces María comentó:



- Recuerdo aquella vez en que nos reunimos en casa de Sandra, una amiga de la Universidad, y entonces llegó "el peruano" un amigo nuestro. Tan pronto llegó él, te empezó a meter mano Gina, manoseándote por todos lados enfrente de quienes estábamos ahí. Ya te agarraba las tetas, ya te agarraba las caderas, las piernas, te estrujaba las nalgas, etc.



María recordó, aunque no lo mencionó, que Gina tenía algo de sobre peso y este se notaba también en su busto, esto último para deleite de "el peruano".



- Después de cachondearse - continuó diciendo mi mujer, se fueron a una de las habitaciones disque con la excusa de enseñarte un instrumento musical que él había comprado, pero en realidad el único instrumento que te quería enseñar estaba ya totalmente erecto: su vergota, su instrumento follador. Todas rieron.

Yo me sé la historia porque María ya me la había contado, de cómo ella y Sandra salieron a la parte trasera de la casa, y por la ventana vieron como Gina estaba de rodillas mamándole la verga a "el peruano", quien en su rostro expresaba todo el placer que estaba sintiendo del acto de felación de la amiga de mi mujer, quien estaba ya a punto de contraer nupcias con Edgardo, pero eso no la detuvo.



En el relato María siguió diciendo:



- Luego vimos como explotó él en tu boca Gina, y no pudiste contener todos los chorros de mecos que salían de su verga, de hecho tu rostro quedó totalmente embarrado de mecos. Luego, no contentos con lo sucedido, y seguramente considerando que "el peruano" tendía varias semanas de abstinencia, te desnudó totalmente mi putita amiga y te dirigió hacia la cama, para luego recostarte y abrirte las piernas dejando a la vista de "el peruano" tu peluda puchita, y el cabrón sin miramientos introdujo toda su virilidad en tus entrañas y te hizo gemir de placer, y comenzaste a retorcerte como una puta en celo. Ya gemías tú, ya gemía y jadeaba él; y así encendidos se hicieron el amor por espacio de 15 minutos teniendo de testigos a Sandra y a mi; tanto que hasta nos calentamos de ver tan tremenda escena de sexo. Luego no tardó en escucharse un:

- OOOuuuugggggjjhhhh !!!!! OOOOOOuuuuuuuuugggggggggjjjjhhhhhhhh !!!!!



- Justo en el momento en que "el peruano" te vaciaba toda su leche, mojando tus putas entrañas. ¿Lo recuerdas Gina?, ¿Te acuerdas bien Gina cuando te acostaste con "el peruano" en la casa de Sandra? ¿Recuerdas como agujeró tu chocho?




- No, claro que no - contestó nerviosamente. Eso me lo inventaron ustedes.

- ¡Que si lo inventamos! Para nada Gina, te cogió y Sandra y yo fuimos testigos oculares y también auditivos pues gemías como una perra. Jajaja

Romina no tardó en preguntar por los detalles de aquella tarde, y María se los dió con santo y seña de todo lo que había sucedido, para que quedara constancia que la más puta de las tres (María, Gina y Romina) era sin duda Gina.

- No cabe duda, para putas tú Gina - dijo Romina.



Pero las tres eran hábiles en el manejo de las conversaciones, entonces Gina dijo:

- Está bien María, está bien Romina, lo reconozco, soy una piruja de lo peor y mi marido un cornuto de mierda. Pero aquello fue ya hace mucho tiempo. Ahora dime ¿Cómo te ha ido con Carmelo ahora que estás embarazada? ¿Te la está metiendo? ¿Ya te dió tu “mastrujada”?



- Mastru …. qué ¿?? Preguntaron María y Romina.



- Mastrujada idiotas, ¿qué no saben lo que es eso?



- Yo sé lo que es “masturbada” pero no “mastrujada”



- Bueno si serás mensa – replicó Gina; tú sí que estás masturbada.



Y ahora Romina aprovechó y cambió de tema; ahora fue ella quien contó que ya estaba en proceso de divorcio, porque su marido la encontró en la cama con Carlos su antiguo novio. Lo dijo con un quedo de nostalgia pero sobre todo de coraje.



- No es posible que porque me acosté con otro hombre mi marido haya decidido divorciarse de mi. Es un machista, vivimos en una sociedad machista en donde solamente los hombres tienen derecho al sexo, bueno hablando en términos extramaritales. Por más que le rogué a Federico, no me hizo caso, pero él se la pierde. No va a encontrar quien se la mame como yo sé hacerlo, quien le acaricie su miembro con la maestría que yo sé hacerlo. No va a encontrar una mujer tan cándida y cálida como yo, dispuesta a todo lo que me pide. Es cierto, con Carlos gocé como una ramera. Me metía su verga con potencia, me sabía tocar todos mis puntos G, los interiores que tengo en mi puchita, y los exteriores que tengo en mis caderas y en mis nalgas. Me llenaba de leche candente. Ese era Carlos mi amante, !Qué vergototota tiene el garañón! pero no es justo que mi marido me abandone de esa manera, es un desgraciado.



Dicho esto salieron unas lágrimas de sus ojos, y luego dijo:



- Pero eso ya está consumado, ahora lo que quiero es aprender que es eso de la “mastrujada”, así es que continúa por favor Gina.



- Déjenme y les explico nacas. Cuando yo estaba embarazada y un poco gordita, ……. – se hizo un silencio.



- Estaba acostumbrada a que alguien me la metiera, claro estoy hablando de Edgardo, perras. Y bueno, si no todos los días me tomaba, cuando menos cuatro o cinco veces a la semana, y algunos días hasta doble.



- Guauuuu !!! - dijeron Romina y María. Qué envidia nos das.



- Pero cuando me embaracé, al notárseme la pancita, mi marido dejó de hacerme el amor argumentando que podía lastimar al bebé, y yo en las noches casi sin dormir queriendo sentir el calor de un hombre, sus tanates rebotando en mi puchita, …. Ustedes saben.


-Cuando menos te entendemos bien – respondió Romina.


- Así amanecía mojadísima de mi rajita, me metía a bañar y me masturbaba constantemente, pero entre más días pasaban no se si a causa del embarazo, más ganas me daban, mi esposo cada día estaba peor a veces hasta me sentía humillada.



- Por esos días trabajaba con mi marido un señor de alrededor de 45 años de nombre Antulio y un ayudante veinteañero, ambos de Chiapas. Varias veces al día me acercaba a ellos para llevarles su comidas, a Antulio y a Marcelino, quien por cierto no era guapo pero tenia lo suyo, o quizás yo lo veia así por lo ganosa que andaba sobre todo por las tardes y ante las ausencias constantes de mi esposo, Don Antulio se acercaba a platicar conmigo casi tenia yo entre 8 y 9 meses de embarazo.


Y Gina siguió contando:


- En una ocasión sin querer vi orinando a Don Antulio, vaya verga! me excitó mucho su miembro. Recuerdo que pensé “este sí es un hombre de a deveras, no chingaderas”. Como el sábado por la tarde para no variar mi esposo se ausentó yendo al juego de futbol, yo me quedé platicando con Don Antulio y ya saben amigas, “el diablo nunca duerme”. Le empecé a preguntar que si en Chiapas a las mujeres les dejaban de hacer el amor cuando se embarazaban, él me dijo que al contrario que era cuando más ricas se ponían las hembras.


María empezaba a calentarse escuchando aquel relato de su amiga Gina. Seguramente lo mismo pasaba con Romina, aunque muy probablemente con menor intensidad.


Continuó Gina:


- También me dijo que les daban su “mastrujada” palabra que de momento no entendí y le pregunté que era eso. Me dijo que era una especie de apretuje que les daban a sus mujeres en sus tetas para que estuvieran aptas para amamantar a sus crías y que además el baño de leche en la pancita de las embarazadas era bueno para el bebé - y siguió contando: Esa platica me tenía más excitada de lo normal al grado que sentía mis pantaletas bien mojadas.


- Entonces Don Antulio me dijo que ¿porqué la pregunta? ¿Qué si a poco mi esposo no me lo hacía? Yo le dije que no y él me contestó


- Qué pendejo es tu marido. De plano el señor no sabe lo que es bueno.


- Luego me preguntó que si me gustaría hacerlo con alguien, ruborizada le dije que "sí", que sí me gustaría hacerlo con alguien, y que mi pepa papaloteaba por una verga; esto se produjo por la conversación con Don Antulio, y tan ganoza que me encontraba que no me dudé en aceptar.


- Al poco rato entraron los dos, Marcelino quien ya venía bañado y Don Antulio, y yo acababa de salir de bañarme envuelta con una toalla. Marcelino se quedó conmigo, mientras Don Antulio recorrió las cortinas, en esos momentos me sentí poseída por ese par de chiapanecos, de tal manera que tuve mi primer orgasmo. Entonces Marcelino me empezó a besar apasionadamente mientras sus manos rudas me despojaban de la toalla, mis tetas quedaron al aire, él me empezó a acariciar los pezones con la punta de la lengua lo que provocó que empezara a salir un liquido transparente de ellos, sus manos apretujaban mis nalgas levantándomelas hasta que mis pies quedaban de puntitas, luego me acosté en la cama y le abrí las piernas, Marcelino me chupaba rico la rajita metiendo su lengua entre mis labios vaginales, me la mamaba, lamiéndola, chupándola. mordiéndola suavecito mientras yo gritaba como puta, me quejaba, suspiraba y gemia de placer a cada momento, sentía como verdaderos chorros de líquido corporal caliente corrían por dentro de mi abdomen para fluir por mi vagina.


Ni Romina ni mi mujer querían interrumpir el relato de su amiga.


- Luego Marcelino me pido que se lo mamara, por lo que me senté a la orilla de la cama y él se paró frente a mí, te juro María que tan solo una vez con anterioridad le había dado sexo oral a mi marido. pero el pendejo no sabe de eso. Aquello fué riquísimo, el sabor saladito del líquido que salía por la puntita de la verga de Marcelino me sabía delicioso, se lo mamé suaveciiiiiito, jugueteándoselo con mi lengua y con mi boca. Después de un buen rato de sexo oral Marcelino se tiró en la cama boca arriba y me pidió que lo montara. Yo panzona como estaba me subí con cuidado y me dejé sumir en su virilidad, sentí su pene entrándome lentamente lo que me provocó estallar en un gran orgasmo que hizo estremecer mi cuerpo de pies a cabeza.


El relato era tan caliente, y Gina lo estaba narrando en forma tan cachonda que mi mujer estaba frotándose su puchita; se estaba sobando sus partes íntimas.


- Y luego, ¿qué paso Gina?, termina ya de contarnos de una vez por todas.


- No se impacienten chicas, que espero a ustedes también les den su “mastrujada” putas.


- Parece que nos encantaría – dijo Romina. Y María se rió con la respuesta de ella.


- Luego Don Antulio aprovechó, se acercó con su verga de hombre bien parada, de esas que ya no encuentras, y la mentió en mi boca, mientras Marcelino me chupaba los pezones. Claro que no puse ninguna objeción, ustedes me conocen, que se chingue Edgardo pensé, que se frote sus cuernos.


- Jajaja – rieron todas. Tu marido es un cornuto de mierda dijo María mi mujer, ya ni el mío.


- Tu marido sí que es un antílope, recalcó también Romina, se pasa de buey.Y el tuyo María, no curte mal las baquetas, parece un alce de Alaska.


- Pobre, con el frío que hace allá le va a dar una pulmonía a Carmelo.


- Jajaja – rieron todas.


- Que se chingue dijo Romina.


Y Gina siguió con el relato:


- Jamás me imagine que existiera tanto placer, de hecho a cada rato eran más intensos los orgasmos, mas cuando Don Antulio me penetró por delante y Marcelino por atrás; le dí mi chocho



- Sí que eres la más puta de todas – le dijo mi mujer. Putííísima !!!


- La verdad es que cuando Don Antulio me introdujo su miembro, me hizo ver estrellitas. Y es que el cabrón la tenía gruesa y dura como a mi me gusta. Supo hacerlo con delicadesa por el estado en que me encontraba, no quería lastimarme pero yo sentía a plenitud su miembro recorrer el camino de mi vagina hasta albergarla totalmente en mi interior, luego la sacaba suavemte. Adentro-afuera, adentro-afuera, yo gemía de placer, me estaba transportando a otro mundo, el mundo de los hombres de a deveras. El mundo de los hombres de poronga grande, de los que saben dejar huella en una, de los que nos hacen sentir su masculinidad sin contemplación alguna, nos dan duro sin tregua. Esos son los hombres que me gustan. Marcelino por su parte, más jóven y menos experimentado, no la tenía tan grande, pero me hizo daño al meterla por mi culito. Aquello fue una orgía, un arrebato de pasión, una ………………. Eran dos contra una, pero resistí como una verdadera puta. No me da vergüenza decirlo, aunque sea una señora casada.


- Por cierto los cabrones se vinieron varias veces dentro y fuera de mi, Don Antulio me dijo: te voy a mastrujar bien rico mamacita. Me sentó en unala la cama, se paró por mi espalda y me tomó mis tetas con sus manos grandes, manos rudas, manos ásperas; me los empezó a apretar primero suavecito de atrás hacia adelante, desde la base hasta la punta, sentí primero dolor pero el placer que experimenté al sentir sus manos callosas apretando y estrujando mis senos era una sensación de placer inenarrable. Así, primero empezaron a salir pequeñas gotas de leche, Don Antulio empezó a apretarlas más fuerte, lubricando mis tetas con la misma leche que me iva saliendo de pronto aventé un gran chisguete y de ahí me apretaba más y más, sacándome chisguete tras chisguete de leche. Sí, iba saliéndome más leche, y me levantaba los pezones bruscamente hasta apuntar a mi propia cara, y el chorrito de leche me la estaba mojando, escurriéndome por mi nariz, boca y cuello, hasta caer en mi cuerpo. Ya bien mastrujada, Marcelino se acercó para que yo les echara leche.

- Ya estás lista para amamantar me dijo Don Antulio.

- Mi recámara tenia un olor a sexo, semen, leche, fluídos vaginales, todo eso me enloquecía de placer. Otra vez pedi y supliqué como puta queridas amigas, que me ensartaran de nuevo, eran verdaderos hombres metiéndome su verga; y asé estuvimos casi hasta las 10:00 de la noche, cuando alcanze a escuchar cuando llegó mi marido. Don Antulio, viejo vergón, ni se inmutó: pues entendía su posición de supremo corneador. Por la ventana vi pasar a Edgardo semi-ebrio, como siempre que regresaba los sábados del estadio, y entonces mis amantes salieron despacito. Que manera de terminar “su obra”, que manera de cornear a Carmelo. Me dieron duro ese par de chiapanecos, me la dejaron caer, remojaron sus brochas en mis adentros.


- Al otro día se marcharon y la verdad solo dos cosas me dolieron. Una que ya no los volví a ver-


- Y la segunda Gina, ¿cual fue la segunda cosa que te dolió? – preguntó María.


- Pués mi panocha pendeja, ¡ qué no te estoy contando !


Cuando se marcharon Gina y Romina María estaba tan caliente que había empapado sus bragas. Estaba nerviosa, inquieta, desesperada, necesitaba verga, necesitaba que la mastrujaran así como se lo hicieron a su amiga Gina. No cabía duda, Gina era su amiga más puta, la más experimentada, la más salvaje; y Edgardo, seguramente pensaba María, me superaba en tamaño y puntas de cornamenta.


Se masturbó un par de veces pensando en Don Antulio, se imaginaba a un hombre rudo, de manos ásperas, un garañón salvaje, un coje-viejas ajenas, un hombre de a de-veras como dice Gina. Se imaginó a Don Antulio con su vergota bien erecta, con unos enormes tanates colgando, listos para enchufar a la mujer que tuviese enfrente, sería ella María, ahora le tocaría el turno a ella


- AAAhhhhhjjjjjj AAAhhhhjjjj !!!!! se vino fantaseándo con Don Anatulio.


No aguantó, agarró el teléfono y marcó el número que había jurado no iba a marcar de nueva cuenta: sabía que era una mujer casada, una ama de casa, futura madre y aún así, no aguantó, porque necesitaba verga, verga grande, verga gigante; verga dura, verga y más verga, su naturaleza se lo pedía y se lo exigía a gritos:


- Alóh ........., quiero que vengas a mastrujarme.


Y así, esa misma tarde María se arregló. Se posaría desnuda y panzona ante su amante. Solamente se aplicaría lápiz labia, lápiz de color rojo carmesí. Y así apareció ante su amte con los Labios de Rojo Carmesí, como siempre que quería sexo.

Ya en su lecho conyugal, tomó con su mano derecha esa enorme verga dura, bien parada, la jaló durante unos minutos para que tomara su mayor nivel, luego se subiò arriba de ella, todo con cuidado por su calidad de mujer embarazada, y dirigiò la verga hacia la entrada de su pepa para después lenta y suavemente ir hundiéndose en semajante pija la cual se iba introduciendo hasta alcanzar las partes más profundas de ella, no obstante lo ìncomo de la situación, María estaba feliz, gimiendo cual goloza es.


- AAAaaaahhhhhh, ya lo necesitaba, yaaaa !!!!


Tantos meses de abstinencia porque el pendejo de su marido ni mano le metía.


- Sssíííí Tony, ssíííí !!!! Hazme tuya otra vez, Tony, otra vez !!!!


Y Tony se dejaba hacer porque era María la de la iniciativa.Y así la zorra jadeo, gimió, gritó y hasta lloró de placer con la verga del Tony hundida en sus entrañas; hasta que el pobre no aguantó más:


- OOOOhhhh !!!! OOOhhhhh !!!! - y ella sintió una chorro de leche caliente y espesa inundando el interior de su pepa. Ya lo necesitaba, estaba desesperada, hay que tomar en cuenta que María es una ninfómana.


- Sssíííí, sssííí, papcito ! Vacíate tus tanates en mis adentros que para eso estoy, soy tu putita cariño.


AAAhhhhh Ahhhhh Tony me vengo !!!! AAAaaaaaaaahhhhhhhhh !!!! y mi mujer tuvo la serie de orgasmos más intensos de toda su vida; considerando el período de abstinencia que había tenido era de entenderse.


Después del éxtasis permanecieron abrazados el uno al otro durante un cuarto de hora.


- Ahora quiero que me mastrujes Tony


- No sé que es eso - y buen mi mujer le explicó con detalle lo de que se trataba.


Aquello fue al final de cuentas un intercambio de leches entre mi mujer y Tony. Así se amaron intensamente aquella tarde en mi propia cama.


- Eres un de esos hombres de a deveras - le dijo María a Tony. De esos que ya casi no hay.


Y claro, el ego de Tony se subió hasta las nubes, sabiéndose todo un garañón; y gandaya porque se parchó a mi mujer.


- Y me encanta que le pegues al cornudo de mi marido. que le duelan los cuernos por pendejo, por tenerme sin sexo todo este tiempo.


- No te preocupes María, que de ahora en adelante yo me voy a encargar de que no te falte verga.


- Jajajaja se rieron los dos, y se dieron un tierno beso de despedida.


Antes de salir Tony de casa de su amada María, ésta le peguntó.


- Tony, ¿cuándo había sido la última vez que cogimos?



- No sé María, ¿porqué lo preguntas?



- No, nada más, estaba haciendo cuentas. Tú no te preocupes.



La verdad es que las cuentas no daban !!!!



Y así es que se fue Tony de nuestro departamento.



Yo no supe esta historia sino hasta mucho tiempo después, como siempre el marido engañado ni cuenta se dá de los cuernos que ya lleva acumulados.


Cuando María me contó lo que sucedió durante su octavo mes de embarazo avanzado, ya panzona a punto de dar a luz, me quedé pasmado. Mi reacciòn fue de molestia.


- Eres una puta - le dije. Una zorra insaciable, no tienes remedio.


- Y tu un cornudo pendejo, mira - y con sus dos dedos índices puestos a ambos lados de su frente representaba los cuernos que me había puesto, tal y como lo había hecho su prima con anterioridad.


- Deberías de agradecerle a Tony la ayuda que nos ha brindado.


- ¿Ayuda? dije yo en tono de asombro


- Sí ayuda Carmelo.

Bueno esa es la historia que quería contarles. Por cierto si alguna señora desea hacerme algún comentario, alguna experiencia suya o sobre mi condición de marido engañado puede enviarme una nota a eduardo.mainfiel hotmail.com

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La tienda de mascotasCategoría: Zoofilia

Por Linda | 2014-07-21 17:05:13 | 0 comentarios

Scarlet termino de llenar el formulario para formar parte del equipo de cuidados en una famosa tienda de mascota:
- Esta lista Scarlet?!
- Sip!
- Pues ponte el uniforme...! Allá están los vestidores.
- Esta bien! Ahora vuelvo!
( Una hora después )
- Lo único que tienes que hacer es alimentar a los animales, cuidarles, enseñárselos a los clientes y atender el turno de noche con Jake, Sofía, Mike y Katy. Vale?!
- Vale!
- Pues mira...! Aquí vienen algunos...! Hola Sr. Smith! Hola Taffy! Que están buscando?!
- Un hurón!
- Que lindo! Scarlet! Enséñales a los mejores hurones...!
- Ahora voy!
( Seis horas después )
- Con que tu eres la nueva! Eh?! Dijo Sofía
- Sip! Que no es obvio?!
- Y muy contestona nos salio la niña! Dijo Katy mientras acariciaba a un pequeño conejo. - Creo que hay que enseñarle nuestro juego! No es asi Jake?!
- Tienes razón...!
- De que se trata su " juego "?!
Cuando termino de decir eso, Katy metió tres dedos en el ano del pequeño conejo:
- Que demonios estas haciendo?!
- Estos animales son nuestros juguetitos! Ahora solo mete tu dedo en la vagina de la perra y solo goza o sino le diremos a nuestra jefa que le robas y violas animales! As que juega un rato...!
Rápidamente lo hizo y en su mente y cuerpo se creo un insaciable deseo de violar animales.
( Seis dias despues )
" En la famosa tienda de mascotas EverFree Acres fueron encontrados por Becky Summerhill dueña del lugar, a sus empleados violando animales incluidos Scarlet Jones una de las chicas que salieron bajo palabra hace seis días. Esperamos que siguan aquí para mas noticias. Soy Alice Cooper reportando a Sparks Notice ".

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